martes, 5 de octubre de 2010

Te lo pido de rodillas


Era una noche fría y oscura, así como aquella en la cual conoció a Clemente, estábamos sentadas las dos en el parque, no había nadie más, como si el resto de la gente hubiese desaparecido y el mundo solo fuera nuestro… ella se veía mal, triste, deprimida, sus ojos pedían ayuda y entonces rompió el silencio dulce que habitaba en el lugar, me dijo aturdida y cómo? Cómo hago para olvidarlo, dime, no sé qué hacer, lo quiero demasiado pero él… tú sabes, él no me quiere, ya me dejó todo claro pero mi corazón no olvida, le cuesta olvidar, se niega a perder los momentos buenos con él. Yo, la especialista del olvido, la miré a los ojos y con una sonrisa en los labios le dije es cuestión de tiempo, de aprender a quererte más y darte cuenta de que no necesitas a nadie más que a ti, recuerda los momentos malos y deja de pensar que todo fue bueno, que tienes la culpa de todo, si él no te quiso pues así es la vida, a veces nos toca perder. Ella me miró con los ojos húmedos, perdidos en algún lugar del parque, y lanzó una sonrisa fingida, como no contenta con mi respuesta, y me dijo y cómo sabré que lo olvidé.


Le dije que cuando haya olvidado ni siquiera se lo preguntaría, simplemente sería feliz y tendría una paz interior increíblemente grande, de pronto soltó una lágrima, esa lágrima que había contenido desde que llegamos al parque, ese parque en el cual Clemente le robó el primer beso, ese parque en el cual pasaron momentos lindos, rieron, jugaron, pelearon, ese maldito parque en el cual ella volvió a creer en él, ese que le hacía recordar a la canción que él le dedicó diciéndole que ahora todo cambiaria, que se había dado cuenta de que era la mujer más maravillosa del mundo y que ahora sí serían enamorados, que haría todo para que ella confíe en él y que le daría amor, eso que ella anhelaba tanto por parte de él… la miré y de pronto me abrazó y me dijo que no podía, que no entendía por qué había sucedido todo esto, por qué lo quería de esa manera y por qué él le hacía daño, por qué no quería algo en serio con ella… sentí tanta desesperación por parte de ella que le dije que esté tranquila, que la ayudaría a olvidar.

Nos paramos de la banca y mientras caminábamos por la oscura y helada ciudad le comenté de que existía un lugar en el cuál te extraían los sentimientos y pensamientos que hacían daño, era como una clínica del olvido, que solo acudes en casos graves y que te hacían una cirugía sin mucho dolor que le ayudaría a sentirse mejor pero que también tenía que poner de su parte, tenía que hacer una dieta estricta, si no la cirugía no funcionaba, ella asintió y me dijo vamos, pondré todo de mi parte, pero quiero hacerlo ya.

Mientras caminábamos ella se perdía en los pensamientos de él, de cuando en cuando regresaba a tierra pero la mayoría de tiempo estaba en la nebulosa, en un mundo irreal creada por sus sentimientos, de pronto llegamos a la clínica, ella me miró dubitativa pero por dentro feliz de que todo su sufrimiento acabara ya. Entramos y nos recibió el doctor, le indicó que la operación duraba unos minutos, tenían  que meterle por la nariz un tubo para extraer los recuerdos, los pensamientos y ya, le recordó que lo principal y lo más importante era la dieta, esta consistía en sacar cosas que le hacían recordar a él, guardar en un lugar lejano las cartas, fotos. Adiós sueños placenteros con él, adiós encuentros, paseos y conversaciones ficticias, menos aún remembrar cosas que nunca ocurrieron pero que deseabas que ocurran. En eso consistía todo, así terminarían los anhelos, las esperanzas y las lágrimas, las infinitas lágrimas derramadas por él.

Transcurrieron dos semanas hasta que la volví a ver, estaba sentada en la misma banca de aquel parque, pero la escena era otra, ella estaba mucho mejor, se veía feliz, sus ojos brillaban de tranquilidad, seguridad y felicidad, le pregunté cómo estaba, si había funcionado la cirugía y me dijo que sí, que todo se había transformado en un dejavú, como algo que había vivido antes, ya no habían más llantos sin lágrimas ni suspiros aturdidos. Es ahí cuando comprendí que había olvidado, que había transformado sus sentimientos, la abracé efusivamente y le dije que estaba orgullosa de ella…ella se paró y decidió entrar en mí, fue en ese momento cuando supe que mi “yo” emocional y racional se convertirían en las mejores amigas y dejarían de andar separadas….

Está canción va perfecta con el post :

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te dijeron algo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...